El arte de la guerra: Filosofia Oriental vs Filosofia occidental

La vida es un campo de batalla donde siempre seremos víctimas y victimarios. NO siempre seremos vencedores por más estrategias que sigamos, pues estamos diseñados

para errar y aprender de los errores, los cuales van formando redes neuronales que forman nuestro carácter y nos hacen mejores o peores personas cada vez.

La filosofía oriental es una herramienta con la que podemos darnos cuenta de que el hombre occidental no tiene las suficientes herramientas para conservar un equilibrio entre mente y cuerpo y por eso siempre comete errores graves que tienen repercusiones en los derechos humanos, en la naturaleza y en la vida misma.

La vida va más allá de pensar en tener el control de todas las cosas constantemente. Mientras más atención pongamos en este tipo de cosas más se nos escapa de las manos como el agua cuando se abarca con las manos y se sale por los dedos.

Es imposible pensar que podemos tener el control de todas las cosas en el mundo. Pero podemos aprender a leer situaciones, vidas y personas. Esa es la grave falencia de nosotros los occidentales; estamos siempre tan inmersos en los detalles y en sacar conclusiones de todo, que nunca esperamos que las cosas florezcan por sí solas y muestren su verdadero esplendor.

Quiero detenerme en el primer aspecto de manera más extensa pues creo que personalmente es la mayor reflexión que puedo traer del libro “El arte de la guerra”.

El autoconocimiento siempre ha existido; desde Heráclito, Esquilo, Heródoto y Píndaro con la famosa frase gnosti te autvn (nosce te ipsum) o “Conócete a ti mismo” en la que nos hablaban de diferenciar las barreras del hombre al reconocerse mortal, hasta Aristóteles, que denominó “metafísica” al conocimiento natural del hombre y por ende a su propio ser como el creador de las operaciones del intelecto. Desde San agustín quien reconoce una divinidad por encima del hombre hasta las filosofías orientales, donde los Upanishadas pensaban que no había diferencia entre materia y espíritu, los seguidores de la doctrina de Atman reconocen que hay un alma que es lo más intimo del propio Yo, o los taoístas, que proponen que la vida trae frutos sin forzar las acciones ni interferir en su desarrollo. Todo lo que sucede es parte del Tao y cada ser humano debe buscar el "Camino" en su interior.

Lastimosamente, para nosotros los “modernos” -mal usada y nociva esa palabra para los hombres porque aún no sabemos contrarrestar al ego y nos trajo más problemas que soluciones desde el renacimiento- el autoconocimiento está en otro plano, en otro punto de vista que propone libros de autoayuda y charlas motivacionales de millones de pesos. Pero siempre enfocadas a la productividad, la calidad y el dinero, nunca la autorrealización per se.

Existe dentro de nosotros mismos un ente sobrenatural, regulador que nos hace seres del cosmos, nos hace seres capaces de lograr todo lo que nos proponemos con trabajo, pero lastimosamente, y como dice el libro, ese algo sobrenatural que nos hace parte de un todo con la naturaleza y la vida misma; lo consideramos talento natural, Ego, apariencia, respetabilidad, Logros y metas. Nunca le damos crédito a nuestra condición de seres creados por un milagro inexplicable. Siempre damos crédito a un intelecto ficticio creado por un ejercicio de pensamiento HUMANO.

La mente humana occidental ha sido entrenada para sacar conclusiones de todo, deducir cosas de donde muchas veces no las hay; el método “deductivo” que no toma en cuenta las condiciones naturales o subjetividades del humano al deducir una situación determinada y descarta toda posibilidad de que algo suceda por que debió pasar, siempre hay una causa y un efecto. Blanco o negro. Nunca gris o términos medios como lo plantea el Ying Yang oriental.

En resumidas cuentas: Los occidentales necesitamos una nueva perspectiva para leer nuestro ser, una perspectiva menos egocéntrica y más panteísta, pensar que se es parte de una transmutación de maravillas que nos convierten en una parte del universo y no en un ente aislado creador del único pensamiento existente. Cuando el ser humano aprenda a dejar a un lado su ego y leer las condiciones de los demás entes que viven en su entorno, se dará cuenta de que es un himno perdido y “quien acepta la desgracia de una nación es llamado el que rige la tierra”.[1]

Cuando una persona encuentra el por qué de sus actuaciones, el resto del trabajo es más sencillo. Anteceder al contrincante, leer el tiempo indicado, disciplinarse, generar confianza en los demás, no mostrar debilidad pero a su vez no mostrarse invencible, estar alerta, atento, dar la vida por su tropa, dominar el orden para dominar posteriormente dominar el desorden, replanteamiento constante, estrategias constantes… todo viene de una mente líder que necesita estar en completa paz interior para poder llevar a buen término la ejecución de una actividad en la que será el modelo a seguir, el ejemplo para otros.

"Conócete a ti mismo y el universo estará vencido".


[1]TZU, Sub. “El Arte de la Guerra “. Pag. 21

2 comentarios:

Instructor de Tae Kwon Do Franz Adam B. dijo...

Buenos días a todos, me parecio muy interezante tu postura, sobre todo, por que enseño artes marciales y enseño por lo mismo filosofia oriental en una cultura como la nuestra que es netamente occidental.
A pesar de que existen puntos en comun entre ambas culturas, en una (oriental) se enfatizan mucho mas siertos aspetos, relacionados con el honor, la lealtad, el auto sacrificio. La cultura oriental, enseña que mas que la sensura y las multas o el ser reprendados por los otros, es lo que siempre van a llevar consigo. Es decir, es la consiencia de la persona el mejor juez de lo correcto y lo incorrecto y es lo que llevará por toda la vida.
Somos seres humanos, creo que lo mejor es sacar lo mejor de ambas culturas y fiusionarlas, la mentablemente trato de vivir acorde a mis ideales pero debido a la sociedad, es dificil, de una u otra forma siempre terminamos sediendo y no haciendo lo que en verdad deberiamos hacer.
Se que es complicado lo que dije y para muchos de los que lo lean o se den el tiempo de leerlo encuentren que es algo enrredado lo que trate de exponer, pero entre los que vivimos en occidente, pero nos ubiese encantado vivir bajo normas mas extrictas de moral, conducta y honor lo entenderán.
Termino con la frase de mi escuela.
LEALTAD, HONOR Y SACRIFICIO.
bendiciones para todos.

El Guerrero Dragon dijo...

Hola buenos dias, es muy grato saber que existen en occidente maestros como usted que en sus enseñanzas infunden no solo la defensa personal a los alumnos sino que tambien lo complementan con la filosofia oriental, yo practico tambien las artes marciales y mi Sensei es como usted en cuanto a que nos inculca la filosofia oriental tambien, muchas felicidades por ser un verdadero maestro y le deseo mucho exito con su escuela.